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Todos tenemos obras que nos han influido de una forma u otra, dejando un huella que se transmite en nuestras propias creaciones.

Y podemos ser conscientes de esa huella, o no darnos cuenta.

Hay creadores, sobre todo cuando empiezan, que tienen un cierto reparo a esas referencias (o a otras nuevas), por lo que, durante el proceso de creación, deciden aislarse, prefiriendo dar de lado esas obras que les han influido y que les encantan, e incluso son reacios a conocer otras obras, nuevas para ellos, si son del mismo género o parten de una premisa similar a la que ellos tienen en mente en ese momento.

Y lo hacen por el miedo a que sus ideas se “intoxiquen”.

Pero, como pasa con otras cosas, huir de algo a lo que se tiene miedo no es la mejor opción, sino enfrentarse a ello.

Por eso, en esta entrada voy a exponer una serie de planteamientos para acercarnos a nuestras influencias, sin miedo.

Antes de seguir, aclarar que una cosa es una referencia y otra la parodia: en la parodia se muestra al referente de forma directa y obvia para poder hacer humor con él.

SPACEBALLS CASCO OSCURO

En la imagen vemos a Casco Oscuro (AKA Dark Helmet) –Rick Moranis-, de la película “Spaceballs” (1987 || Mel Brooks), que sabe que para hacer una buena parodia, es bueno tener claros los referentes, pero la forma de tratar dichos referentes es distinta a cuando lo que vamos a  desarrollar no es una parodia.

Dicho esto, veamos cómo acercarnos a esas referencias.

Lo primero que deberíamos hacer es un listado de aquellas obras, sean del formato que sean (cine, serie, novela, cómic, etc.) que nos gusten y que compartan bastante con la historia que tenemos en mente llevar a cabo.

Normalmente eso se decide por el género predominante de la obra, que es un gran indicador.

Así pues, si lo que queremos desarrollar es, por ejemplo, una historia de naves en el espacio, deberemos listar todas esas obras que nos gustan sobre ese tema, ya que, queramos o no, las tenemos interiorizadas hasta un punto que, consciente e inconscientemente, van a impregnar de una forma u otra nuestra futura creación.

Al esforzarnos en listar esas referencias, puede que, además, recordemos algunas obras que teníamos olvidadas, por ejemplo, películas, cuentos, videojuegos o cómics de nuestra infancia o adolescencia.

Y ahora las tendremos a nuestro alcance para revisitarlas, para volver a acercarnos a ellas, desde la perspectiva de creadores de historias.

También hay que listar esas referencias que aunque no son nuestras predilectas, son importantes dentro del género, y posteriormente acercarnos a ellas (leer esa novela, ver esa película, jugar a ese videojuego, que sabemos que existen, pero a los cuales nunca nos hemos acercado.).

Puede que nos sorprendamos al ver que una obra, o varias, que no conocemos, o no nos atrae, tiene bastantes puntos en común con la historia que queremos contar.

El primer objetivo de este listado es sacar ideas.

Puede sonar contradictorio, ya que hablamos de poner frente a nosotros todas esas creaciones que nos recuerden a nuestra idea, pero no deja de ser un brainstorming, sólo que “inverso”: Nos esforzamos en sacar a relucir todas las ideas que ya conocemos del género en el que nos vamos a mover, y que ya están hechas. Eso obligará a nuestra imaginación, si estamos en el primer proceso de desarrollo (solamente la premisa, por ejemplo) a buscar ideas más allá de lo conocido, de lo que ya está manido.

Muchas veces, las nuevas ideas surgen de mezclar un par de ideas más que trilladas, pero que a nadie se le había ocurrido meter en una misma trama.

Y eso se puede hacer con referencias, ideas propias de diferentes historias, planteamientos ajenos al género que queremos trabajar, etc.

Pero esto que comento sería tratarlo en otro artículo, y en esta entrada sólo nos centraremos en las referencias.

Continuemos con el tema que toca.

Otro de los objetivos de este primer paso es no caer en el plagio inconsciente, que es mucho más fácil de lo que parece, pues nuestro cerebro va acumulando información desde que nacemos, sin darnos cuenta.

Así puede pasar que, cuando estamos desarrollando una historia y se nos ocurre una idea que consideramos muy original, quizá creemos que hemos inventando la rueda, pero puede que en realidad estemos recuperando recuerdos ocultos de obras que disfrutamos de niños y de las que ni nos acordamos.

MANOSTIJERAS Y PEDRO MELENAS

A la izquierda, la portada del cuento infantil alemán “Der Struwwelpeter” (traducido como “Pedro Melenas”); en el centro, un boceto de Tim Burton de su personaje Eduardo Manostijeras y la derecha, un póster de la nombrada película de Burton.

En este caso, no puedo asegurar que el ejemplo de “Eduardo Manostijeras sea realmente un plagio inconsciente, o de que se trate de una referencia consciente, ya que no conozco de primera mano el proceso creativo que siguió Tim Burton.

Pero puedo analizarlo como tal, con bastante propiedad, ya que en ninguna parte se nombra al cuento infantil (bastante cruel y oscuro) de “Pedro Melenas” como una referencia propiamente dicho, a la hora de crear Eduardo por parte de Burton.

Es más, el propio creador explica que la idea surgió de un boceto que hizo del personaje de cuando era adolescente. 

Y teniendo en cuenta la afición del norteamericano por los cuentos góticos, es más que probable que de niño leyera Der Struwwelpeter y le quedara esa imagen latente, influyéndole, al menos a nivel estético, a la hora de crear a su famoso personaje.

Por lo demás, el cuento alemán y la película no tienen ningún nexo más en común.

Como se puede ver, el plagio inconsciente no tiene nada de malo, ya que lo incorporamos sin darnos cuenta porque la referencia no es muy conocida, sobre todo para nosotros, aunque es probable que tampoco para otra gente (el cuento de “Pedro Melenas” en Alemania sí es conocido, fuera no tanto), y aunque no sea una creación originariamente nuestra, pasa por el filtro de nuestro cerebro enriqueciendo nuestra idea, convirtiéndola en algo nuevo, ya que sólo nos quedamos con aquello que más encaja con lo que queremos crear.

Pero antes he hablado de los plagios conscientes, porque existen y suelen ser propiciados por la industria, simple y llanamente para subirse al carro de una moda.

Y no se quedan en la mera estética del protagonista, o un vago recuerdo de la idea original, sino que son copias de obras bastante conocidas, de las cuales roban todo lo posible: trama, personajes, imaginería, tono, etc.

Lo que se busca con este tipo de plagios, es dar salida rápida a un producto de ficción.

Desde aquí aprovecho para advertiros de que, a menos que una productora, editorial, o demás, os ofrezca un saco lleno de billetes de los grandes, no caigáis en esa trampa de “copiar” algo, porque ese algo triunfa.

Porque, además de que no es artístico, si lo hacéis por vuestra cuenta, ni siquiera sacaréis réditos económicos, ya que cuando tengáis vuestra historia finalizada y comencéis a moverla, es bastante probable que la moda ya se haya pasado o se esté pasando y ya no le interese a nadie.

Los únicos que pueden hacer esto como profesión, son aquellos escritores mercenarios a los cuales acuden editoriales, productoras de tv y cine, etc. cuando una moda está comenzando. Lo cual no quita que sea una forma poco digna de ganarse la vida. Pero sigue siendo mejor que matar, robar o cobrar impuestos a los pobres. 😛

Muchas veces, estos escritores mercenarios ni siquiera conocen de cerca el género que están copiando, simplemente se documentan un mínimo.

Por eso, en estos casos, el plagio suele ser burdo: porque las referencias son pocas, muy conocidas y no se les tiene aprecio. Y eso provoca que la calidad artística y de entretenimiento del producto resultante, brille por su ausencia.

Tras esta disertación sobre el plagio, sigamos con las referencias.

Otro de los objetivos es conocer los mecanismo y clichés básicos del género o tipo de historia que queremos desarrollar y, así, usarlos en nuestro favor dándoles la vuelta o adaptándolos a nuestra idea.

CRÉDITOS STAR WARS VS FLASH GORDON

Arriba los créditos iniciales de la películaStar Wars” (1977), abajo los créditos iniciales del serial Flash Gordon” (1936).

Y pongo de ejemplo, precisamente La Guerra de las Galaxias“, porque recuperó el género de la Space Opera dándole un nuevo soplo de vida.

Y lo consiguió, entre otras cosas, porque no tuvo reparos en ir directamente al origen del género mismo, y apropiarse de ciertos rasgos narrativos y estéticos, incluyendo los créditos iniciales de la serie de Flash Gordon.

Y no lo podemos considerar plagio, porque la saga es una amalgama de referencias que van desde la ciencia ficción de los años 30-50, a las novelas pulp de aventuras en el espacio, pasando por películas del oeste, libros de fantasía e incluso historias de samurais.

Aquí os dejo un par de ejemplos más:

AKIRA Y METROPOLIS

Arriba la ciudad de “Metrópolis” (1927), abajo la ciudad de Neo Tokio, del animeAkira” (1988) que nada más comenzar muestra uno de sus referentes directos con ese plano inicial similar al de la película alemana.

GAME OF DEATH y KILL BILL

A la izquierda Bruce Lee en “Juego con la Muerte“, a la derecha Uma Thurman en “Kill Bill caracterizada de forma casi idéntica al afamado artista marcial. La película de Tarantino está repleta de referencias a otras películas de artes marciales, acción, westerns e incluso anime. Eso le ha conferido una personalidad propia.

Seguro que si pensáis en otras grandes historias que han innovado, encontraréis bastantes referencias más o menos obvias de obras previas pertenecientes al mismo género.

Porque sólo conociendo en profundidad lo que se ha hecho previamente, se puede crear algo nuevo que aporte cosas originales.

Ahora, retomemos aquel listado que comentaba al principio, ese donde están las obras que comparten, como mínimo, el género de la historia que queremos contar.

Ha llegado el momento de hacer un repaso a nuestro interior y listar, sin pararse mucho a pensar (puede ser un proceso de media hora) aquellas obras que, independientemente del género, nos fascinan hasta el punto en el que han hecho que nos queramos dedicar a esto y no a otra cosa. 

No seamos ni jueces ni verdugos con esta lista. Nuestros gustos son los que son, no nos engañemos, no se trata de impresionar a nadie.

Lo mismo te gusta (como es mi caso) “Europa“, “Dogville” y “Anticristo” de Lars Von Trier; “Cabeza Borradora“, “Carretera Perdida” y “Mullholland Drive” de David Lynch; pero también “Regreso al Futuro” de Robert Zemeckis, “Bola de Dragón” de Akira Toriyama o “Cristobal Colón… de oficio descubridor” de Mariano Ozores; por poner algunos ejemplos de referencias menos sesudas e intelectuales.

Pon todo lo que te guste, sin censurarte. Es un listado personal, dice mucho de nosotros y de cómo y porqué queremos desarrollar nuestras historias y no otras.

Este listado es bueno ir rehaciéndolo cada cierto tiempo y tenerlo a mano cada vez que vayamos a crear algo nuevo, porque siempre estamos consumiendo nuevas historias y quizá, aunque pensemos que ya nada puede sorprendernos, algunas sean de las que dejan huella.

Bien, una vez tenemos claras esas obras que nos han influido y que no tienen que ver con el género de la historia que queremos crear, es cuando llega el momento de trabajar con ello.

Al disponer de estas referencias, analizaremos y observaremos qué podemos incluir en nuestra historia.

Porque si con el primer listado sacábamos a la luz qué era lo que se había hecho antes en el terreno que vamos a jugar, ahora, con estas referencias, lo que hacemos es aportar algo nuevo a ese terreno.

Antes ya he hablado de “Star Wars” y “Kill Bill“, dos películas que han recogido influencias de muchas fuentes, no sólo de los géneros en los que se mueven. Y eso les ha conferido a ambas un toque personal.

Pero para hacer más amena esta entrada, como ejemplo del uso de creaciones que parten de referencias ajenas al género o el estilo en el que se mueven, me basaré en Batman:

ZORRO BATMAN BAT WHISPERS

A la izquierda “El Zorro“, en el centro “Batman“, y a la derecha “The Bat Whispers” (1930).

¿Qué pasa si tomamos la figura de “El Zorro” -un hombre rico que decide enmascararse para proteger a los débiles- y la mezclamos con “The Bat Whispers -una película de los años 30, protagonizada por un misterioso criminal que se disfraza de murciélago-? Pues que obtenemos como resultado, el personaje de cómic Batman“.

Pero los referentes no se quedan sólo en el protagonista:

MAN WHO LAUGHS AND JOKER

A la izquierda, Gwynplaine, protagonista de “El hombre que ríe” (1928), a la derecha, el Joker.

La película expresionista El hombre que ríe está basada en la novela homónima de Victor Hugo. Su protagonista, un joven al que le desfiguran la cara para que siempre esté riendo, se parece bastante, al menos estéticamente, ya que de personalidad es completamente diferente, al enemigo del hombre murciélago.

VILLANOS BATMAN

A la izquierda, El Sombrerero Loco, en el centro, El Espantapájaros, y a la derecha, Mortimer Drake. Los tres, enemigos de Batman.

Veamos las referencias de los tres villanos de la imagen:

El Sombrerero Loco, de nombre real Jervis Tetch, en el propio cómic decide copiar su aspecto del personaje de “Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, ya que se enamora de una chica llamada Alicia, pretendiendo ocasionar el suicidio de su novio, pero Batman le detiene.

El Espantapájaros no está basado en el personaje de “El Mago de Oz“, no al menos de forma reconocida, sino que tiene otra referencia. Su nombre real es Jonathan Crane y su aspecto, cuando no va disfrazado, es el de un tipo alto, delgado y con gafas. Y es bastante temeroso (hasta que se convierte en villano). Su referencia es Ichabod Crane, el personaje de “La Leyenda de Sleepy Hollow“, de Washington Irving. Y el disfraz de espantapájaros es una alusión a los que Crane ve en Sleepy Hollow.

Por último tenemos a Mortimer Drake, autodenominado “Cavalier“, un hombre que es anticuario, que habla de forma arcaica y que va vestido como un mosquetero, en clara referencia a las novelas de Alejandro Dumas.

Si analizamos bien el cómic, han cogido sólo algunas cuestiones de sus referentes, más allá del aspecto visual, pero los han hecho propios en el momento en el que los han convertido en villanos (todos con su justificación, pero villanos al fin y al cabo), cuando ninguno de los referentes eran villanos, sino todo lo contrario.

Hay que decir que las influencias no tiene porqué provenir sólo de la ficción de entretenimiento, sino que puede que nos inspire la historia real, quizá creamos un personaje que tiene rasgos de una persona histórica que existió realmente. Y no hablo de adaptación histórica, sino de coger rasgos para crear un personaje propio.

V de Vendeta” es un buen ejemplo para ilustrar a lo que me refiero:

V DE VENDETTA Y GUY FAWKES

A la izquierda V de “V de Vendetta” y a la derecha Guy Fawkes.

Alan Moore, para crear su personaje, se inspiró en un conspirador británico que vivió entre los siglos XVI y XVII. El personaje de ficción lleva una máscara del personaje histórico y viste de forma similar, pero, además, los dos luchan contra el gobierno británico y en ambos casos quieren hacer explotar el Palacio de Westminster.

O quizá entre algunas de nuestras referencias se hallan la mitología y las religiones, como es el caso de “Matrix“:

MATRIX REFERENCIAS

Arriba Morfeo, justo debajo Trinity, a continuación la ciudad de Sion y por último, el consejo de Sion. 

Matrix“, además de tener claras referencias a otras obras del cyberpunk (por ejemplo, el concepto de la matriz tiene su origen en la novela de William GibsonNeuromante“, y la imagen de la cascada de letras en verde es del anime “Ghost in the Shell“), también tiene claras referencias a la mitología clásica y a la religión.

Morfeo, dios del sueño en la mitología griega, da nombre al personaje que despierta al que él cree es el elegido.

Trinity representa a la santísima trinidad, a la tercera parte del triángulo junto con Morfeo y Neo (el cual acaba en una imagen de casi crucifixión, digna del propio Jesús).

La ciudad de Sion tiene el mismo nombre que una fortaleza hebrea que se nombra en la biblia y es conocida como “madre de todos los pueblos”. Y eso mismo representa la ciudad de la saga de ciencia ficción. Aunque, nuevamente, hay que buscar en “Neuromante” de Gibson, ya que también aparece otra ciudad llamada Sion, pero con diferentes connotaciones.

Y por último, en la parte baja de la imagen vemos el consejo de Sion, que recuerda mucho al cuadro de la última cena.

Todos estos detalles hacen que el universo de “Matrix” sea complejo e innovador. Pero en realidad, los hermanos Wachowski no inventaron nada, propiamente dicho (y lo digo como admirador de su obra), sino que reciclaron, adaptaron y pasaron por su filtro una inmensa cantidad de influencias que provenían no sólo de la ficción de entretenimiento, sino de la mitología, religión, filosofía y demás.

A veces, de esta mezcla salen incluso nuevos subgéneros, como es el caso del citado cyberpunk, que no deja de ser novela negra ambientada en un futuro distópico. Luego el propio cyberpunk ha ido mutando, siendo algo más que novela policíaca mezclada con ciencia ficción, e incluso ha dado pie a otros subgéneros.

Además de listar vuestras propias referencias, otro ejercicio bastante útil, aunque más complicado, es ir a por una obra que os haya marcado mucho, sea la que sea, y tratar de indagar en los referentes de la misma.

Es probable que descubráis que, como en los ejemplos de “Star Wars“, “Kill Bill“, “Batman” o “Matrix“, muchas de las cosas que parecían originales, vienen de algo anterior. Pero al estar mezclado y reciclado, le da ese toque de innovación.

En ocasiones, las referencias no son tan obvias y hay que bucear algo más.

Un ejemplo lo tenemos en la obra de Sir Arthur Conan Doyle, con la pareja de Sherlock Holmes y John Watson que, aunque parezca difícil, están vagamente inspirados en la obra de “Don Quijote de la Mancha“. Obviamente, el escritor escocés se inspiró en más personajes (incluso personas reales de su entorno) y obras, además de la novela de Cervantes.

Sherlock comparte con Alonso Quijano “Quijote” ciertos rasgos físicos: ambos son muy altos y enjutos. Pero, además, el escritor británico le confirió un cierto punto de locura e inadaptación social a su famoso detective, que también recuerda al ingenioso Hidalgo.

Por su parte, Sancho Panza y Watson también tienen rasgos físicos parecidos (aunque Watson fue descrito al principio como delgado, pero posteriormente se le atribuyó una complexión fuerte), además de representar ambos el contrapunto más cuerdo y/o realista de sus compañeros de aventuras.

Y, Sherlock, a su vez, ha sido y es una referencia para personajes que no tienen porqué ser del género detectivesco:

HOUSE Y SHELDON

Arriba el Doctor Gregory House –Hugh Laurie-, de la homónima “House“, abajo Sheldon Cooper –Jim Parsons– de “The Big Bang Theory“. Ambos tienen entre sus referentes al afamado detective inglés.

Y, tras este último ejemplo, llegamos al final de esta entrada sobre las referencias.

Antes de concluir, me gustaría comentaros que en el tema de las referencias, más que nunca, debemos aplicar esa frase de “el conocimiento es poder”.

Ya que cuantas más influencias tengamos, y más variadas sean, mejor.

Porque toda esa riqueza se transmitirá en nuestras creaciones y eso las dotará de personalidad propia.

Así que no tengáis miedo de coger prestado de aquí y de allí y de estar siempre buscando nuevas fuentes de las que inspiraros para vuestras ideas.

Espero que os haya sido de utilidad.

Gracias por leerme.

Hidalga Erenas
hidalga_erenas@hotmail.com


Hidalga Erenas (1981) estudió dirección y guión audiovisual.

Actualmente, además de conducir el blog Realidades AlterNarrativas donde expone teoría sobre la creación de ficción, imparte cursos de literatura y guión en Barcelona y área metropolitana, compaginando todo ello con la escritura y otros proyectos artísticos.

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