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En esta entrada vamos a trabajar sobre la ocupación de nuestros personajes más importantes, lo que nos ayudará a darles más profundidad.

No nos limitaremos únicamente a la profesión, que es la más habitual, sino que trataremos también otras actividades, siempre que supongan una tarea a tiempo completo o parcial del personaje en cuestión.

Dicha ocupación puede ser un rol social no retribuido como “ama de casa” o ser miembro de una tribu urbana como “metalero”, “punk”, “pijo”, etc. o también puede ser una ocupación relacionada con un hobbie que el personaje realiza de forma apasionada, como “rolero”, “coleccionista de sellos” o “hincha de fútbol”, etc.

En definitiva: cualquier ocupación, actividad o rol social, con el que el personaje, consciente o inconscientemente, se identifique o le identifiquen los demás, pues no tiene por qué ser elección propia del personaje.

Podría ser una cuestión familiar como “hermano menor”, y nuestro personaje no quiere que su vida gire en torno a esa etiqueta, pero muy a pesar suyo, las demás personas lo encasillan en ese rol.

Ya hemos aclarado a qué nos referimos con “ocupación”. Podría exponer más ejemplos, pero creo que no es necesario.

Ahora veamos cómo puede ayudarnos a la hora de crear nuestros personajes:

Una ocupación puede tener tanta fuerza en la vida de nuestro personaje, que quizá le condiciona el carácter, sus acciones, conocimientos y habilidades, lo que repercutirá considerablemente en la historia de dicho personaje.

Sucede cuando a un personaje lo reducimos a su ocupación, algo que es bastante habitual con los personajes secundarios, pero tampoco es tan raro en protagonistas y antagonistas de mayor peso.

Hay muchos ejemplos: el protagonista típico de película de acción que es policía y toda su vida, forma de pensar, competencias, destrezas, etc. tienen que ver con su profesión.

James Bonds

Un ejemplo de reducción del personaje a su ocupación, lo hallamos en James Bond -creado por Ian Fleming-: Da igual cuántos actores lo interpreten y cuántas aventuras viva. Siempre ha sido, es y será, un espía al servicio de la Corona Británica. Ni siquiera cambia su forma de vestir. Y no sabemos nada más de él, no sabemos a qué dedica su tiempo libre, si ve la tele en bata o en calzoncillos, ni si tiene aficiones más allá de perseguir y destruir a sus enemigos y ligar con chicas guapas mientras toma martinis.

Pero esto es una forma de simplificación extrema, que encontraremos sobre todo en películas policíacas o de acción (el ejemplo de James Bond), o si se trata de otra ocupación, en películas o novelas de otros géneros, pero que se enfocan más en la trama que en los personajes.

Es una buena idea decantarnos por esta opción cuando estemos trabajando con secundarios que no requieren gran profundidad.

DEPENDIENTE DE LA TIENDA DE CÓMICS

Jeff Albertson es el vendendor de la tienda de cómics en “Los Simpson“, un personaje reducido a su cometido de dependiente friki y, como tal, todo lo que hace se limita a eso. Pero es normal tratándose de un secundario. De hecho, hasta la decimosexta temporada no tuvo nombre propio.

De todas formas, lo idóneo, si estamos desarrollando protagonistas o antagonistas/enemigos, es ir un poco más allá de esta fórmula simplista.

Y ahí es donde debemos jugar con la ocupación del personaje.

Una forma es hacer que el personaje se sienta muy identificado con su ocupación, pero en realidad se trata de una máscara social de la cual el propio personaje no es consciente. Se podría decir que el personaje vive una mentira que él mismo se ha creído.

AMERICAN PSYCHO

En “American Psycho“, Patrick BatemanChristian Bale– se siente muy identificado con su rol de yuppie neoyorkino. Pero todo eso es una máscara social, pues en realidad está completamente frustrado por esa misma ocupación.

Por otro lado, podemos hacer algo que he dejado entrever previamente, que es que esa ocupación no la haya escogido el personaje, y no la quiera, sino que se la hayan impuesto, y la tenga que aceptar o bien, hacer todo lo posible para demostrar que es algo más que esa etiqueta que le han puesto los demás.

Padre a la fuerza

En la cinta alemana “Padre a la fuerza” [“Kokowääh“], dirigida, protagonizada y co-guionizada por Til Schweiger, el protagonista es un escritor frustrado que de repente se encuentra con la responsabilidad de cuidar a una niña –Luna Schweiger– de la que no sabía que era su hija. Al principio rechaza ese rol porque le rompe su vida, pero poco a poco va aceptando que es una ocupación que ha de llevar a cabo.

Si nos encontramos ante un caso similar al de la película “Padre a la fuerza”, tenemos que el rechazo a la ocupación impuesta no es más que el rechazo a la llamada a la aventura, recogido en los estudios sobre arquetipos por Joseph Campbell, y pueden suponer toda la trama de la historia, o una pequeña parte, en función de lo que queramos narrar.

Otra caso parecido, pero no igual, respecto al rol que desempeña un personaje, es que otros se lo otorguen pero él no sea consciente, o no quiera aceptar quizá la responsabilidad que conlleva ese rol. Desde ser futuro padre (un personaje que con sus acciones y forma de enfocar la vida, no quiere sentar la cabeza, negando inconscientemente esa nueva responsabilidad), hasta ser, como en el caso de Neo en Matrix, el elegido.

Matrix

Thomas A. Anderson, también conocido como NeoKeanu Reeves-, en la primera entrega de la trilogía “Matrix” no acaba de aceptar, o creerse, que él es el elegido. En cambio, sus compañeros MorfeoLaurence Fishburne– y TrinityCarrie Anne Moss– no dudan en ningún momento que ese es el rol que ha de desempeñar.

Aquí no hablaríamos de un rechazo a la llamada a la aventura, pues el protagonista (Neo) acepta en el momento en el que se toma la píldora roja (o si hablamos de personaje que va a ser padre, demostrando que está ilusionado con la llegada de su hijo, pero con actos poco acordes con ese rol que tendrá que desempeñar).

Lo que sucede es que, aunque está metido de lleno en la aventura, no acaba de asimilar como cierta su ocupación, lo que no le impide (o quizá por eso mismo lo consigue) llevar a cabo su misión.

También tenemos la opción de que la ocupación fuera escogida por iniciativa propia del personaje y se identificara profundamente, pero en algún momento (a lo largo de nuestra historia, o previamente), se da cuenta de que ese rol no es para él y decide cambiar, lo cual puede conllevar que los que antes eran aliados ahora sean rivales, y los que fueran rivales ahora sean aliados, entre otras cosas.

American History X

En “American History X“, Derek –Edward Norton– escoge por iniciativa propia identificarse como militante neonazi. Pero cuando sale de la cárcel, ya no quiere seguir siendo identificado con ese rol, lo cual le trae problemas con sus ex-compañeros de ideología.

Este tipo de cambio es más psicológico que externo. Y por lo tanto, tiene que estar muy bien construido y argumentado si no queremos que quede falso o precipitado (a menos que eso sea una característica propia del personaje), por lo que suele ser necesario que el personaje (tanto si el cambio es a positivo, a negativo, como neutro) sufra algún incidente que le haga recapacitar lo suficiente como para plantearse dejar de representar lo que todo el mundo espera de él.

Hay que tener en cuenta que un cambio en la ocupación del personaje, si bien comienza en su interior, tiene repercusiones en su exterior, comenzando por su aspecto (no tiene porqué ser drástico, pero los cambios interiores, y más si vienen precedidos de incidentes, se suelen reflejar en cambios de look, ni que sea un nuevo corte de pelo, algún cambio en el vestuario, o incluso forma de hablar o expersarse, etc.), pero no se queda ahí, pues, como en el ejemplo de “American History X“, el hecho de que un personaje cambie el rol que otros esperan de él, tendrá efectos sobre quienes le conocen, en unos casos negativos (antiguos amigos que no aceptan el cambio) y en otros positivos (nuevos aliados que están conformes con esa nueva ocupación del personaje).

Una anotación importante: un personaje no tiene porqué limitarse a una sola ocupación.

De hecho, puede compaginar varias, cada una a su manera. Con unas (por ejemplo, la profesión) podrá identificarse menos, mientras que con otras (por ejemplo, un rol familiar como ser padre) podrá identificarse más.

TAXI DRIVER

En “Taxi Driver“, Travis BickleRobert de Niro– está muy identificado con su rol de excombatiente de Vietnam, pero eso no le impide convertirse en taxista. De hecho, se crea una sinergia entre las dos ocupaciones del personaje dando pie a su tercera ocupación: debido a sus trastornos, se convierte en un vigilante nocturno que, con la excusa de su taxi, patrulla la ciudad.

Como vemos en el ejemplo de “Taxi Driver“, que un personaje tenga varias ocupaciones a desempeñar, es algo que implica que haya una interacción más o menos directa y más o menos profunda, entre esas ocupaciones.

Pueden ser complementarias, como el caso de Travis, o podría suceder que esas varias ocupaciones anulen unas a otras:

Pongamos que Travis no fuera taxista, sino dependiente de una tienda que abre hasta bien entrada la noche. Ya no podría ser un vigilante nocturno. Ahí podemos hallar una historia, pues tendría que escoger: ¿Se queda con el trabajo de la tienda, mientras reprime su necesidad neurótica de patrullar? ¿Deja el trabajo en la tienda y con lo que tenga ahorrado, se dedica a patrullar la calle? ¿Cómo? ¿Con qué tapadera?

Esto mismo es aplicable a otras ocupaciones, como por ejemplo, un personaje que es padre y a la vez, quiere seguir intentando su sueño de ser estrella del rock. Tendrá que escoger si no es capaz de compaginar ambas ocupaciones.

Antes de terminar, os dejo un resumen sobre por qué es importante trabajar las ocupaciones de nuestros personajes:

  • Hemos de saber cómo afectan a la forma de ser, la vida y relaciones de los personajes.
  • Hemos de entender cómo interactúan las diferentes ocupaciones en la vida del personaje. En unos casos, se complementarán y crearán una sinergia, en otros, dichas ocupaciones se anularán y el personaje deberá escoger entre unas u otras.
  • Tenemos la posibilidad de un rol escogido por iniciativa propia, con el que el personaje puede llegar a identificarse hasta el punto de no ser consciente de que en realidad es una máscara psicológica y que él no es solo su ocupación.
  • En el caso de una ocupación impuesta externamente, si es el detonante de la trama, o de alguna parte de la misma, si el personaje no la acepta, hablaríamos del rechazo a la llamada a la aventura.
  • Además, puede suceder que el personaje no sea consciente o no acabe de creerse una de las ocupaciones que se le imponen, incluso aunque le guste dicha ocupación. Ejemplo: El héroe que no sabe que es el elegido.
  • Y también puede ocurrir que el personaje decida cambiar su rol u ocupación por otro. Tendremos que saber llevar a cabo este cambio para que no quede precipitado y trabajar, además, en las relaciones con los demás personajes, pues el hecho de cambiar su ocupación, hará que el personaje lleve a cabo acciones o posturas que no se esperan de él, lo cual puede dar pie a nuevas amistades y enemistades o cambios de bando por parte de antiguos aliados.
  • Por último: en el caso de personajes secundarios, sí que podemos reducirlos a su ocupación, si esa es su función dentro de la historia.

Una propuesta interesante para ver cómo influyen las ocupaciones en los personajes, es trabajar con fichas de juegos de rol y, de hecho, si es posible, incluso realizar alguna ficha y jugar alguna partida.

Ficha CTHULHU

En la imagen, ficha de “La llamada de Cthulhu. En los juegos de rol de libro, uno de los rasgos más importantes del personaje es su profesión y ocupaciones, puesto que determinarán qué conocimientos posee, no sólo a nivel académico, sino en otros aspectos tales como su forma de relacionarse con los demás o su habilidad para pelear o usar armas, pues no es lo mismo un anticuario que nunca ha salido de su tienda, que un ratero o un guardaespaldas.

Y hasta aquí esta entrada sobre las ocupaciones de los personajes.

Antes de finalizar, me gustaría sugeriros que analicéis qué ocupaciones desempeñan vuestros personajes de ficción favoritos, cómo les afectan, qué conocimientos o habilidades les otorgan, qué relaciones interpersonales les proporcionan, y si en algún momento, han cambiado esas ocupaciones, ni que fuera eventualmente, y en tal caso, cómo les ha afectado y ha afectado a la historia.

Gracias por leerme.

Hidalga Erenas
hidalga_erenas@hotmail.com


Hidalga Erenas (1981) estudió dirección y guión audiovisual.

Actualmente, además de conducir el blog Realidades AlterNarrativas donde expone teoría sobre la creación de ficción, imparte cursos de literatura y guión en Barcelona y área metropolitana, compaginando todo ello con la escritura y otros proyectos artísticos.

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