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En esta entrada voy a hablar sobre la importancia de los escenarios en nuestras creaciones.

No me refiero a la búsqueda de localizaciones, las cuestiones técnicas de producción o atrezzosino a la importancia narrativa, por lo que lo expuesto aquí es válido para cualquier historia, sea del formato que sea, audiovisual o no.

Y es que, si los personajes y la trama son muy importantes, no lo son menos los escenarios escogidos, porque cada lugar y su ambientación, tiene una carga simbólica, psicológica o arquetípica, que lo hace único y, además, complementa lo que nuestros personajes están representando dentro de la trama.

Así pues, es conveniente saber qué transmiten y cómo, los escenarios seleccionados para nuestras historias.

ESCENARIO TEATRO

Como creadores de ficción no hemos de preocuparnos -en teoría- de cuestiones técnicas. Pero sí que tenemos la responsabilidad de escoger apropiadamente los escenarios y ambientaciones de nuestra historia para que haya una sinergia con lo que queremos contar.

No se trata de que nos devanemos los sesos para pensar en cada escenario que aparezca, pero sí en los momentos cruciales, como cuando hay un giro en la trama, el protagonista descubre algo, propio o ajeno, tangible o mental, o ante la resolución del conflicto final, por ejemplo.

Esto no implica idear lugares extraños, especiales o rebuscados sólo plausibles en la ciencia-ficción, la fantasía o similares.

Cualquier escenario tiene o puede tener una carga mayor o menor, para nuestra historia, la cual conlleva una serie de mensajes directos o indirectos hacia el lector/espectador. Nosotros hemos de encontrar esos mensajes (en ocasiones pueden ser contradictorios) y potenciar los que nos interesen y atenuar los que no.

Por ejemplo: Nuestro protagonista trabaja en una oficina, tendrá que salir una oficina, lo que no parece un escenario muy profundo o con mucha carga, pero si pensamos un poco más, si profundizamos, descubrimos que es un lugar de encuentro forzado con terceras personas. Sí, forzado: nuestro protagonista va a trabajar ahí y se encuentra, le guste o no, con otros compañeros y compañeras de profesión, con lo que podemos ver el mensaje subrepticio de que la oficina es un lugar de conflicto donde pueden darse intrigas entre trabajadores, cotilleos, personajes arquetípicos como el jefe déspota, el jefe blandengue, el pelota, el/la amargad@, el/la que pasa de todo y va a su aire…

Ya no es una mera oficina, ahora es casi como una peligrosa cantina del oeste donde cualquier mañana puede haber un duelo de miradas junto a la máquina de café con la rancia de contabilidad.

También podemos encontrarle el punto del terror: hay varios lugares donde puede surgir el miedo como los despachos, ese cuarto de los trastos al cual nadie entra, los lavabos…

E incluso, en el caso de que el duelo de miradas pase a algo más, encontramos sus propias armas: tijeras, bolígrafos, grapadoras…

CANTINA SALOON

Entrar en esta cantina puede implicar encontrarse con seres despreciables, o con futuros aliados… lo mismo que juntarse a la hora del almuerzo en la oficina. La cantina, taberna, bar, etc. no son más que diferentes envolturas para un único escenario arquetípico del que hablaré en un futuro post.

Lo mismo que una oficina cualquiera puede ser un lugar peligroso u oscuro, puede ser lo contrario.

Veamos:

La oficina sigue siendo un lugar de encuentro, pero ahora nuestro protagonista va cada mañana con alegría porque allí es donde puede ver a la chica de la sección de atención al cliente que tanto le gusta y con la que no ha conseguido todavía entablar conversación.

Ahora el cruce de miradas no es un duelo peligroso, sino insinuaciones románticas.

En este caso, debemos buscar aquellos aspectos positivos a resaltar del escenario escogido como lugar de encuentro: quizá hay hermosas plantas con flores (aunque sean de plástico 😉 ), grandes ventanas desde las que deleitarse con las hermosas vistas a la ciudad hacen que entre una bella luz natural, etc.

Ya no es como una peligrosa cantina del oeste, ahora es un lugar bucólico.

Y también disponemos de ciertos objetos que nos pueden ayudar en la tarea de darle esa carga a este escenario: los bolígrafos pueden servir para que nuestro protagonista escriba bonitos versos anónimos en post-its que puede ir dejándole secretamente a la chica que le gusta, y las tijeras pueden servir para que con unos papeles ya no útiles, recorte estrellas, corazones y otros motivos en esta línea y los vaya dejando para marcar un camino hacia donde quiere llevar a la chica y por fin así decirle lo que siente por ella.

En estos ejemplos me he ido un poco al extremo, a lo cómico, pero el propósito es usar esto mismo, más o menos sutil (depende mucho del género y de lo que pretendamos mostrar), de forma que nos sea útil en la idea, supraidea y/o mensaje que queremos explicar, ya no sólo en la trama global, sino en ese momento de la historia.

Como comentaba, siempre podemos encontrar cargas opuestas o contradictorias, en casi cualquier (por no afirmar rotundamente cualquier) escenario.

CEMENTERIO

Un cementerio es un buen ejemplo de cargas opuestas: por un lado, puede ser ese lugar aterrador dominado por el reino de los muertos, de lo oculto, el más allá… pero por el otro, también puede ser un escenario tranquilo donde encontrarse a sí mismo a través de la paz, el recogimiento y la espiritualidad.

También hay que saber que la carga de un escenario no es fija, y podemos cambiarla a lo largo de la narración en nuestro propio favor.

Siguiendo con la oficina: puede empezar siendo un sitio agradable, hasta que, debido a falsos rumores vertidos sobre el protagonista, la chica que le gusta cambia de sección para que él no la acose. Nuestro protagonista se entera que ha sido cosa de la rancia de contabilidad y, ahí, el escenario ya no es agradable y muta junto con la trama, los sentimientos de nuestro personaje y la emoción que queremos transmitir.

Como vemos, el escenario sigue siendo el mismo, pero ahora el personaje ya no lo ve igual y, por lo tanto, lo que transmitimos con ese lugar, tampoco es igual.

CRIMEN FERPECTO

“Crimen Ferpecto” (Álex de la Iglesia 2004) es una buena muestra de cómo un escenario puede cambiar de carga: arriba vemos a RafaelWilly Toledo– disfrutando con RoxanneKira Miró– en el centro comercial. Pero cuando la cosa se pone fea, el centro comercial ya no es un sitio divertido, sino terrorífico, con peligros acechando en rincones desconocidos, hasta que al final, cuando todo está en llamas (como vemos en la foto de abajo, con Enrique Villén Cruz como el comisario Campoy y Mónica Cervera como Lourdes) la carga que transmite está cercana a un infierno. Ha habido una evolución conjunta de la trama, las emociones y el escenario.

Así pues, igual que tenemos el poder de crear personajes profundos y tramas complejas, tenemos el poder de crear escenarios que transmitan por sí mismos, y debemos saber usarlo.

Esta entrada ha llegado a su final, pero comento antes de terminar que solamente ha sido un pequeño avance, ya que en esta misma categoría de “Creación de Mundos” iré haciendo entradas sobre ciertos escenarios  arquetípicos o clásicos, si se prefiere, y los analizaré en profundidad para que nos sea más fácil usarlos en nuestras creaciones de ficción.

Gracias por leerme.

Hidalga Erenas
hidalga_erenas@hotmail.com


Hidalga Erenas (1981) estudió dirección y guión audiovisual.

Actualmente, además de conducir el blog Realidades AlterNarrativas donde expone teoría sobre la creación de ficción, imparte cursos de literatura y guión en Barcelona y área metropolitana, compaginando todo ello con la escritura y otros proyectos artísticos.

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