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En esta entrada sólo voy a tratar la creación de protagonistas.

En un futuro haré otra entrada sobre el mismo tema, pero con los antagonistas y enemigos y las enlazaré.

Pero antes de comenzar, quisiera especificar que cuando hablo de “defecto físico” me refiero a un rasgo externo característico que a los personajes de ficción les otorgaría una marca física más o menos grave y que podría justificarles algún rasgo psicológico o estar ligada de alguna forma al mismo.

No es mi intención en ningún momento ofender a las personas reales que tengan alguna característica que salga de ejemplo en esta entrada. Todos somos humanos y todos tenemos alguna cicatriz, a la vista o no, o hemos padecido enfermedades más o menos graves, o tenemos, ni que sea ligeramente, una pierna o un brazo más largo que otro, etc.

Aclarado esto, pasemos a la creación de personajes de ficción, que es de lo que realmente trata esta entrada.

Es obvio que nuestros héroes, si queremos que tengan cierta profundidad, han de tener contradicciones psicológicas para no caer en el maniqueísmo y por lo tanto hacer que no sean plenamente buenos. Pues esta entrada va a tratar un rasgo similar pero no tan obvio y que, además, es externo: los defectos físicos.

No es ni mucho menos necesario añadirle ningún defecto físico (ni tampoco tiene porqué ser evidente) a nuestros protagonistas, sino que es una opción que puede ayudarnos a darles un toque característico y que puede justificar o influir en su personalidad, además de ofrecernos algunos detalles más sobre su biografía o fantasma (el pasado del personaje que no tiene porqué ser revelado a lo largo de la trama).

Pero, ¿por qué un protagonista debería tener un defecto físico?

El primer motivo es sencillo: simplemente para hacerlo más cercano.

Actualmente hay un mayor número de héroes con una personalidad menos afable, más oscura, bastante cercanos (si es que no lo son) a los antihéroes.

Si psicológicamente el protagonista tienen muchos rasgos negativos o contradictorios pero, en cambio, físicamente es perfecto o no tiene debilidades, lo alejaremos del público.

La profundidad o contradicción del carácter ha de ir unida a cierta profundidad en la creación de su físico. Un defecto físico de mayor o menor envergadura (en función de la compensación que consideremos apropiada para crear al personaje) lo acercará al público, respaldará su carácter y/o suavizará el hecho de que se comporte prácticamente como un villano.

DOCTOR HOUSE

Famoso por su amargura y sus frases ácidas para con los pacientes y compañeros de profesión, la cojera de House –Hugh Laurie– es una debilidad que incluso justifica su mal humor.

Un ejemplo claro lo tenemos en el doctor House: si hay algo igual de característico que sus salidas de tono, es su bastón. De hecho, cuando le quitaron la cojera en la tercera temporada y dejó de ser tan arisco, el personaje perdió adeptos. Para recuperar el cariño de público, tuvieron que hacer que volviera su cojera y su mal carácter. Después de todo, House no deja de ser un personaje de ficción y si hubiera cambiado demasiado, la serie ya no habría sido la misma. Pero ese es otro tema.

WALTER WHITE (AKA HEISENBERG)

En el caso de Walter White (apodado Heisenberg) –Bryan Cranston-, su enfermedad justifica su descenso a los infiernos y es, por tanto, el motor de la trama.

Otro ejemplo de este caso, pero más extremo, lo tenemos en la serie “Breaking Bad“: Walter Hartwell White (también conocido como Heisenberg) es un hombre normal hasta que le diagnostican un cáncer de pulmón terminal. Entonces se revela como un antihéroe. En este caso, su enfermedad le condiciona hasta el punto que supone el detonante de la serie. Y la pregunta es: ¿Podría haber existido Heisenberg en la ficción televisiva de no haber sido por su condición de enfermo terminal? ¿Habría aceptado el público sus acciones de no haber estado justificadas por esa causa? Da que pensar.

Pero el hacer más cercano a un protagonista que está más próximo al antihéroe que al héroe clásico, no es el único motivo para añadirle un defecto.

Puede sucedernos lo contrario: quizá tengamos entre manos un personaje que es más bondadoso de lo que realmente queremos que aparente. Queremos que sea un antihéroe, y lo es, pero no es tan cruel o villano como parece, pues con sus acciones a lo largo de la aventura demuestra ser buena persona. Otorgarle un defecto físico puede remarcar ese rasgo antiheróico que buscamos.

SNAKE PLISSKEN

El antihéroe de “1997: Rescate en Nueva York” y “2013: Rescate en L.A.“, Snake PlisskenKurt Russell-, luce un parche  que refuerza su aspecto peligroso.

Este es el caso de Snake Plissken: Sabemos que el pobre está a merced del gobierno, ya que es su rehén en las dos películas que ha protagonizado (que luego se revele contra ellos, es otra cuestión). Y sabemos que, a pesar de su pose de tipo malo, es buena persona porque en ambas películas se presta a ayudar a terceros sin tener la obligación. Pero el parche en el ojo nos dice que ha estado metido en problemas serios antes de las historias que protagoniza, con lo que ya tiene cierto bagaje en el tema del riesgo.
Además, es un rasgo característico que lo hace fácilmente reconocible: Si vemos a Kurt Russell en una foto y lleva un parche, automáticamente sabemos qué personaje es.
Y por último, otorga cierto misterio al personaje: ¿Cómo se hizo lo del ojo? ¿En qué excitante aventura lo perdió? ¿Y contra quién? Pero estas preguntas son algo que (esperemos) jamás se respondan, porque los secretos y misterios de los personajes también son una buena baza con la que jugar. Aunque eso ya lo trataré en otra entrada.

Pero también puede darse el caso en que el protagonista no sea un antihéroe, ni queremos que lo sea o lo aparente, sino que realmente sea bueno, inocente, pero ese defecto suyo hace pensar a los demás personajes lo contrario. Y el público empatiza con el protagonista, porque ve el prejuicio que tienen los demás hacia el héroe de nuestra historia.

EDUARDO MANOSTIJERAS

Desde el principio sabemos que Eduardo –Johnny Depp– es ingenuo y puro, pero debido a sus extrañas y peligrosas manos de tijera, la gente del pueblo donde lo acogen desconfían de él y le señalan como culpable de cosas que no ha cometido.

Este es el caso de “Eduardo Manostijeras“, un personaje completamente noble, que no quiere hacer daño a nadie, pero del que casi todo el mundo duda. Si Eduardo no poseyera las manos de tijera, no habría película, porque ese defecto, esa rareza, no la señalarían los demás. Asimismo, Eduardo demuestra que esas, potencialmente peligrosas manos de metal, también pueden usarse con buenos fines, como podar los setos o hacer estrafalarios peinados. Aún y así, la aprensión y el miedo de muchos de los otros personajes sigue vigente y obligan al personaje a volver a su exilio.

Otro motivo puede ser construir al personaje desde un aspecto de debilidad superficial para luego demostrar que esa debilidad no es más que aparente.

Este es el caso de Sam y Frodo, personajes con una baja estatura que quizá no podemos considerarla, a priori, un defecto ya que es un rasgo común de su raza, los Hobbits. Pero en realidad, respecto a otros personajes de la aventura, esa baja estatura es, sin duda, un inconveniente que nos los muestra como más desprotegidos. Pero a lo largo de la historia demostrarán que son los auténticos héroes, pasarán por retos muy difíciles e incluso se servirán de esa baja estatura para poder pasar desapercibidos entre ejércitos de Orcos.

FRODO Y SAM

Frodo Bolsón y Sam Gamyi, de “El Señor de los Anillos“, cuentan con una desventaja inicial: su baja estatura. Pero eso no impedirá que recorran su camino, sino que demostrará que su condición no es impedimento para lograr su objetivo.

Otra opción es simplemente otorgarle un rasgo característico al protagonista. Algo que lo diferencie externamente. Sí, un defecto como un parche, la cojera que implica llevar bastón o una baja estatura ya implican que el personaje tendrá un rasgo característico. En este caso hablo de un defecto físico que realmente no influye o influye muy poco en el personaje y sólo le da ese rasgo externo que lo hace singular.

Un ejemplo lo tenemos en Harry Potter. Y no, no hablo de su señal en la frente. Eso estaría más relacionado con simbología arquetípica, con la marca del elegido. Hablo de algo tan simple como sus gafas. Es un detalle tonto, pero si vemos a un chico con gafas y un peinado parecido al mago Inglés, automáticamente lo asociamos al personaje creado por J. K. Rowling. Esa es la función del detalle de las gafas, y la cumple perfectamente. Además, los anteojos nos hacen pensar en un chico intelectual (lo cual, en la realidad, no tiene porqué ser cierto). Así pues, es un simpático aspecto icónico.

HARRY Y SUS GAFAS

A la izquierda vemos varios sencillos dibujos de Harry Potter. Si no fuera por las gafas, se nos haría difícil saber de qué personaje se trata. En medio hay una imagen de a fuerza icónica de las gafas. Y a la derecha comprobamos que Daniel Radcliffe sin gafas ya no es Harry.

Hay que decir que el detalle de las gafas de Potter se acerca mucho al objeto simbólico usado por otros creadores como George Lucas con el sombrero de Indiana Jones. Pero la diferencia entre un sombrero característico y las gafas es que con el segundo caso podemos jugar con ese defecto (si Potter pierde sus anteojos o se le rompen, sus capacidades visuales merman y eso lo pondría en desventaja contra el villano, ni que sea de forma eventual), en cambio, Indiana puede perder su sombrero y enfadarse mucho, pero eso no le conlleva ningún problema ni contratiempo real.

También es importante apuntar que a veces los defectos físicos no se ven a simple vista, pero pueden condicionar de una manera considerable la forma que tiene el héroe de abordar sus conflictos.

Es el caso del famoso bárbaro Conan creado por Robert E. Howard. De entrada parece un antihéroe sin defectos físicos: sigue sus propias normas, se salta leyes, roba, parte cabezas y cercena brazos, es alto, musculoso, ágil… Y es cierto que todo eso son virtudes, pero tiene un defecto crucial que le hace no ser tan perfecto como podríamos pensar: no domina la magia. Sí, eso en el mundo real no es un defecto, pero en el universo de espada y brujería donde transcurren sus hazañas, lo es. Porque hay hechiceros poderosos acechando en cualquier rincón. Y eso hace que el cimmerio tenga que superarse a sí mismo para vencer a seres que usan el poder de la nigromancia.

CONAN

Conan el cimmerio –Arnold Schwarzenegger– parece un antihéroe físicamente perfecto, pero no es así. Su desconocimiento absoluto de la magia en un mundo regido por fuerzas oscuras lo humanizan haciendo que su lucha sea más equilibrada, ya que para lograr sus objetivos puede llegar a sufrir lo indecible, como vemos aquí crucificado en el árbol del infortunio. Sabiendo dominar la magia, todo le sería más fácil.

Antes de terminar, añadir que un defecto físico (bien sea por accidente o de nacimiento) puede haber ocasionado un trauma desde la infancia o la primera adolescencia de nuestro protagonista. En tal caso, puede desarrollarse conjuntamente con el poni del personaje. Si pincháis sobre ello, iréis a una entrada relacionada con el tema.

Aparte, recomiendo como gran ejemplo de esta herramienta, una serie británica que mezcla terror y humor negro a partes iguales, titulada Psychoville“.

Psychoville

Cartel promocional de “Psychoville“, creada por Reece Searsmith y Steve Pemberton para la BBC.

En dicha serie, todos los personajes importantes tienen algún defecto físico: una señora que no puede ser madre y cuida a un muñeco como si fuera su hijo de verdad, un millonario coleccionista que es ciego, un payaso manco, un actor enano enamoradizo que dice poseer poderes telepáticos y un adulto que tiene la inteligencia de un niño acompañado de su anciana madre con una salud delicada.

Así pues, el visionado de “Psychoville” y su análisis puede ser muy útil para ver cómo construir personajes a partir del rasgo que en esta entrada se ha comentado.

Eso sí, advierto que no es una serie para todos los públicos y que es realmente rara.

Y hasta aquí la cuestión de los defectos físicos de los protagonistas.

Como muchas veces, me gusta haceros una serie de preguntas para que el tema de la entrada no concluya al final de la misma, sino que penséis en ello, y busquéis vuestros propios ejemplos de historias que os han marcado:

  • ¿Sabéis de otros protagonistas con algún defecto característico?
  • ¿O que esos defectos justifiquen sus acciones o motivaciones?
  • ¿O algún rasgo físico que no se vea a simple vista pero que les ocasione una desventaja crucial?
  • ¿Qué defecto puede tener el protagonista de vuestra historia, para que acabe de ser carismático, más cercano, icónico, misterioso o humano?

Como siempre, espero que esta entrada os haya servido.

Próximamente trataré el mismo tema, pero con los antagonistas y los enemigos.

Gracias por leerme.

Hidalga Erenas
hidalga_erenas@hotmail.com


Hidalga Erenas (1981) estudió dirección y guión audiovisual.

Actualmente, además de conducir el blog Realidades AlterNarrativas donde expone teoría sobre la creación de ficción, imparte cursos de literatura y guión en Barcelona y área metropolitana, compaginando todo ello con la escritura y otros proyectos artísticos.

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